La asociación impulsa encuentros mensuales con empresas de distintos sectores para recoger inquietudes y trasladarlas a su hoja de ruta
La asociación empresarial IBIAE ha convertido en rutina lo que nació como una iniciativa discreta: sentar a empresarios en torno a una mesa para escucharles. Desde abril de 2025, la entidad ha celebrado diez desayunos empresariales con compañías de Ibi, Castalla, Tibi y Onil, en un formato que huye de los grandes escenarios para centrarse en la conversación directa y sin intermediarios.
La premisa es sencilla: grupos reducidos, cercanía y escucha activa. En ese contexto, el director de la asociación, Héctor Torrente, asume un papel que va más allá de la representación institucional. Escucha, toma nota y, sobre todo, canaliza después esas inquietudes hacia la actividad diaria de la asociación. “Las decisiones que tomamos tienen más sentido cuando nacen de lo que nos trasladan las empresas en primera persona”, podría resumirse como el enfoque de estas sesiones.
El décimo encuentro, celebrado este mes de marzo, confirma la continuidad de una iniciativa que ha mantenido una periodicidad prácticamente mensual desde su arranque. En cada sesión participan empresas de distintos sectores —plástico, metal, logística, transporte o juguete, entre otros— que comparten preocupaciones comunes: la dificultad para encontrar mano de obra cualificada, el impacto de los costes energéticos o la necesidad de ganar dimensión para competir en mercados internacionales.
Este ejercicio de escucha activa se produce, además, en un contexto económico que refleja la resiliencia del tejido industrial de la comarca. Según el último informe presentado en IBIAE, las empresas de la Foia de Castalla han elevado su volumen de inversión hasta los 1.675 millones de euros en 2024, un 16% más que el año anterior. A ello se suma un refuerzo de la estructura financiera, con unos fondos propios que alcanzan los 2.229 millones, indicador de una mayor capitalización empresarial.
La radiografía económica del territorio dibuja una base sólida: 1.147 empresas activas, 12.225 empleos —cerca de un 4% más— y una facturación agregada de 2.305 millones de euros. Aunque esta última cifra muestra una ligera moderación respecto al ejercicio anterior, los datos apuntan a una fase de consolidación tras el crecimiento registrado en los años posteriores a la pandemia.
Durante la presentación de este informe, Torrente ya advertía de que el reto no pasa únicamente por crecer, sino por hacerlo mejor: “Si no somos productivos, no somos competitivos”. Esa idea, la de la competitividad ligada a la productividad, aparece también de forma recurrente en los desayunos empresariales, donde las empresas ponen sobre la mesa la necesidad de innovar, atraer talento y optimizar procesos.
La iniciativa cuenta con el respaldo de Caixa Popular, cuya colaboración ha permitido consolidar este formato de encuentros periódicos. Un modelo que, sin grandes titulares, se ha ido asentando como una herramienta de diagnóstico continuo para la asociación.
Porque, más allá del intercambio de impresiones, el objetivo último es operativo: convertir lo que se dice en la mesa en líneas de actuación concretas. En una comarca con una fuerte identidad industrial y una alta concentración de pymes, IBIAE busca así afinar su hoja de ruta a partir de la voz directa de quienes sostienen el tejido productivo.






